
APRENDIENDO SOBRE MERCADO DE VALORES E INSTRUMENTOS FINANCIEROS
Generalidades
Se suele distinguir a los distintos vehículos de inversión según sean de renta fija o de renta variable. En los primeros, el flujo de efectivo (el ingreso) que obtiene el inversor es, en principio, fijo siendo el caso más representativo de este grupo la constitución de un plazo fijo y la inversión en bonos. En los instrumentos de inversión de renta variable el flujo de efectivo que se va a derivar para el inversor es variable y va a depender del desempeño del activo en particular. El instrumento financiero más representativo de este grupo son las acciones de empresas.
Existen dos puntualizaciones a efectuar respecto a las características de los instrumentos de renta fija y variable.
Primero, los instrumentos de renta fija – al igual que los de renta variable – tienen o pueden llegar a tener volatilidad (fluctuaciones en el rendimiento). Es decir, que el hecho de que se trate de instrumentos de renta fija no significa que el retorno durante la vida del instrumento sea siempre el mismo, diferentes cambios en los mercados pueden afectar la rentabilidad en distintos momentos. Los cambios pueden ser subas y bajas en los niveles de tasas de interés así como, cambios en la calificación crediticia de las instituciones que emitieron los instrumentos.
Segundo, los instrumentos de renta fija no son necesariamente vehículos de inversión planificados para un más corto plazo (horizonte temporal menor) que los instrumentos de renta variable. Históricamente, y en términos generales, los instrumentos de renta variable han obtenido superiores retornos con mayor volatilidad que los instrumentos de renta fija. Para el logro de ello, usualmente, los vehículos de inversión de renta variable demandan un mayor horizonte temporal, por la volatilidad asociada que los vehículos de renta fija pero, existen excepciones que dependerán de la evolución de los mercados. Por ejemplo, actualmente en un contexto de incertidumbre de tasas de interés, momento en el cual la mayoría de los analistas están de acuerdo que las tasas internacionales subirán en el corto y mediano plazo, se espera en algunos instrumentos de renta fija mayor volatilidad que en muchos instrumentos de renta variable. En este sentido, invertir hoy en renta fija puede demandar un mayor horizonte temporal planificado que invertir en ciertos vehículos de inversión de renta variable.
Aproximación al concepto de riesgo / retorno
Generalmente las personas tienen el concepto que a mayor retorno mayor riesgo asociado. Esto es, sin duda alguna, cierto pero, hay que tener en cuenta otros factores y consideraciones.
El retorno de un activo o de conjunto de activos es medido por la esperanza y el riesgo por la desviación estándar. Sin entrar en consideraciones técnicas respecto a medidas estadísticas, decimos que la esperanza (media) es el promedio de una determinada serie de valores, y que la desviación estándar es la dispersión de los valores respecto a la esperanza o promedio. Ambas medidas son, comúnmente, expresadas como porcentaje. Nosotros entendemos que es preferible referirse a volatilidad en lugar de a riesgo. Precisamente, y llevado a los retornos alcanzados por un activo o portafolio en una serie de años, la volatilidad mide, a través de la desviación estándar, cuan dispersos estuvieron los retornos de cada año respecto al retorno promedio (esperanza) del período analizado.
La Teoría Moderna del Portafolio basa su análisis en el concepto de retorno y volatilidad introduciendo la idea de portafolio. Un portafolio es un conjunto de activos. ¿Por qué constituir portafolios de inversión? Dos conceptos clave. Por un lado, la idea de diversificación . La teoría explica, que a través de la diversificación se logra reducir el riesgo (volatilidad) dado que se invierte en diferentes tipos de activo que tienen distintos desempeños en diferentes circunstancias de mercado. Por otro lado, el concepto de correlación . Para lograr una diversificación eficiente es importante que los activos que se incluyan en el portafolio tengan escasa correlación entre sí. Que un activo este correlacionada con otro significa que ante cambios en variables del mercado, ambos activos tienen variaciones similares. La medida de correlación puede estar entre – 1 y +1. Una correlación entre dos activos de +1, es una correlación perfecta positiva, ambos activos suben y bajan de valor en los mismos porcentajes. Por el contrario, una correlación entre dos activos de –1, significa que los activos están perfectamente incorrelacionados entre sí y que, por lo tanto, cuando un activo sube de valor el otro baja de valor en la misma proporción. En el marco de un portafolio, es fundamental que los activos que se incluyan en el mismo, guarden escasa correlación de modo que los cambios en las variables de mercado afecten de manera distinta al conjunto de activos individuales.
La teoría afirma que los inversores tiene diferentes aversiones al riesgo. Hay inversores que no toleran ningún tipo de riesgo y, entonces, invertirán en activos libre de riesgo como son instrumentos de corto plazo del gobierno de USA. Otros inversores están dispuestos a asumir diferentes grados de riesgo e invertirán en instrumentos de renta variable y de renta fija especulativa. La teoría apunta a construir portafolios denominados eficientes que son aquellos que maximizan el retorno esperado para un nivel de riesgo (volatilidad) dado o minimizan el riesgo para un nivel de retorno esperado dado. Estos portafolios eficientes se construyen sobre la base de diversificación y de correlación. A través de la aplicación de estos dos conceptos, la teoría concluye que es posible eliminar el riesgo individual de cada activo y que el inversor solo debe asumir el riego de mercado el cual es imposible eliminarlo completamente. La elección del portafolio dependerá de la aversión al riesgo de cada inversor pero, la teoría apunta a que el retorno se maximice para cada nivel de riesgo asociado.
Retomamos el concepto renta variable y renta fija asociado a la forma de medir el riesgo: la volatilidad. Históricamente, el desempeño (rentabilidad) de los instrumentos de inversión de renta variable – representados principalmente por las acciones – ha sido superior al desempeño de los instrumentos de renta fija - representado principalmente por los bonos. Asimismo, éstos últimos han tenido una menor volatilidad. Los inversores desean obtener los mejores retornos con la más baja volatilidad posible y, adicionalmente, con buena liquidez. En el mundo de los mercados financieros no existen las maravillas o “almuerzos gratis”. Si un inversor busca retornos superiores a los que es posible lograr en instrumentos de renta fija, como son los bonos, tiene que estar dispuesto a asumir cierto grado de volatilidad.
¿Pero qué significa asumir volatilidad? Significa que durante el horizonte temporal recomendado para invertir en el vehículo de inversión el valor (cotización) del mismo oscile a la alza y a la baja de determinada manera. Por lo tanto, si el horizonte temporal de un inversor – o parte de su portafolio – es de mediano y largo plazo, la historia indica que es sensato invertir en instrumentos de renta variable, que han presentado mayor volatilidad, de forma de que el portafolio total se vea beneficiado. En este sentido, si el horizonte temporal de una inversión es de corto plazo es ineficiente invertir en instrumentos financieros de alta volatilidad porque puede suceder que al momento de hacer efectivo la inversión la cotización sea menor a la originalmente comprada.
Ambas decisiones son incorrectas desde el punto de vista técnico, tanto invertir en el largo plazo con vehículos de inversión de bajo retorno y volatilidad como invertir en el corto plazo en instrumentos de alta volatilidad. En el primer caso, el inversor dejará de ganar por priorizar una liquidez que no necesita, en el segundo caso, el inversor puede perder dinero por las fluctuaciones del mercado.
Gestión de portafolios: administración activa versus administración pasiva
Dentro de los profesionales en inversiones existen dos enfoques respecto a la gestión de portafolios. Por un lado, están los profesionales que pregonan por una administración activa del portafolio es decir, efectuar análisis de los mercados y de los activos individuales de formar de identificar oportunidades de inversión. Por otro lado, están los profesionales que están a favor de la gestión pasiva de portafolios. Estos administradores argumentan que en una gestión pasiva se evitar el costo que implica el análisis de los instrumentos de inversión así como, aquél referido a la rotación de activos dentro del portafolio. Los fondos que son administrados en forma pasiva son diseñados de forma de copiar algún índice de mercado o, simular otro portafolio activamente gestionado. Un índice de mercado puede ser el Dow Jones, el Nasdaq o el S&P 500 dentro del mercado accionario; pero se pueden replicar índices de bonos tales como los que elaboran las principales bancas de inversión internacional.
Los administradores que conducen sus portafolios de inversión de forma pasiva entienden, que en el largo plazo, es imposible superar la performance promedio del mercado y que, por lo tanto, los costos que se incurran en la gestión activa tendrán un impacto negativo en el retorno neto del portafolio. Contrariamente, los administradores a favor de una gestión activa de portafolio sostienen que es posible superar al retorno de mercado conduciendo análisis técnicos y evaluando oportunidades de inversión. Entienden, que los superiores retornos que se pueden obtener compensan los costos incurridos en la gestión, lográndose rentabilidades netas mayores.